Exaltación

La exaltación en el amor y por ende en la novela romántica es el eje central en el que se sustenta. Consiste en un sentimiento poderoso que nos hace sentir vivos y conectados con todo lo demás.

 

Percibimos con más intensidad lo que nos rodea, los olores, los colores; queremos correr, cantar, gritar, extender los brazos y cerrarlos con fuerza rodeándonos a nosotros mismos o a otros, dar con ellos vueltas. Nos brillan los ojos, la respiración se nos acelera y se nos hace más superficial; nos sentimos más libres y desinhibidos.

 

 

La felicidad y la exaltación del amor es siempre algo inesperado, una sorpresa que inspira humildad, gratitud y asombro más que orgullo y satisfacción porque es un descubrimiento, no un logro; una invasión cósmica que experimenta un individuo hacia otro.

 

 

 “Persuasión”, de Jane Austen:

 

 

El efecto de una carta como aquella no podía ser pasajero…

 

 

Ya no tuvo más remedio que aparentar que no era presa de la más profunda turbación…

 

 

Se sentía tan feliz que le costaba respirar…

 

 

La imperiosa necesidad de ocultar su inquietud la obligaba a mantener una lucha denodada consigo misma, y al cabo de unos instantes comprendió que había llegado al límite de su resistencia.  Empezó a perder la noción de cuanto la rodeaba, a no enterarse de lo que otros le decían…

 

 

 

“La asimetría del amor”, de Palmira Blum:

 

 

Ada percibió que algo era diferente al instante, algo en su postura, un acecho, una tensión. Él la miraba intensamente, con esos ojos tan serios y cuando ya solo los separaba un metro se le fue abriendo paso una sonrisa profunda y natural que arrugó su frente, dándole una expresión de felicidad casi infantil que nunca le había conocido. Se le contagió de inmediato y cuando él hizo ademán de coger sus manos se las entregó sin pensar. Él las apretó con emoción y ambos giraron contentos alrededor del eje de sus ojos.

 

Y a ti , ¿se te ocurre algún otro ejemplo? Puedes dejarlo en los comentarios.

Escribir comentario

Comentarios: 0